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Lo confieso: tengo un miniempleo

Lo tengo que confesar: yo ya gozo de un miniempleo, antes incluso de que la CEOE propusiese tan genial y novedosa idea. Yo tengo mi miniempleo, mi minijob, tan europeo como mini y por eso puedo hablar con un cierto conocimiento de causa de lo que ello supone.

Sumado a mis múltiples contradicciones vitales entre lo que creo y lo que tengo que hacer para vivir, soy uno de esos miles de asalariados de una multinacional dedicada principalmente al poco transparente negocio de la farmacia y del márketing. Cada trabajo generalmente me supone horas y horas dedicadas a, con mucho estómago, descubrir los entresijos de cómo funciona el mercado de la salud o de los bienes de consumo. Y digo que he de convivir con esa contradicción porque evidentemente no me gusta tener que ser partícipe de las estrategias comerciales de determinadas empresas transnacionales, ni tampoco me gusta saber los entresijos de un medicamento o de una campaña publicitaria habitualmente poco veraz, pero de algo hay que vivir y mi remuneración, aunque pequeña, es un pequeño pellizco que me permite subsistir y completar la “beca” que mis padres me tienen concedida.

El sueldo depende de la carga de trabajo que haya en ese momento y puede rondar entre los 150 o los 400 euros al mes, con algunos picos que pueden llegar a los 600 o 700 si has tenido suerte de que te encarguen trabajo extra y si has renunciado a prácticamente todo tu tiempo libre para trabajar. Porque sí, el sueldo es mini como es en principio mini el trabajo, pero no son mini las horas que se dedican, ni las noches ante el ordenador para entregar trabajos que te adelantan de fecha sin previo aviso. Muchos días se superan con creces las 8 horas diarias, todo en función de la dificultad del trabajo que te envíen que, evidentemente, nunca te avisan de lo complicado que será o no con anterioridad.

Pero aún así me siento afortunado pues con estos pequeños ingresos puedo ir pagándome mis gastos mientras acabo mis estudios sin necesidad de sablear más de la cuenta a mis padres cosa que por desgracia la mayoría de estudiantes no pueden hacer. Lo que es evidente es que con esta ocupación, que es temporal y mal pagada, uno no puede construir una vida como tampoco se podrá construir una vida con los minijobs de 400 euros que propone el indigno señor Rosell. Con un sueldo de 400 euros nadie se puede emancipar, ni plantearse crear una familia. Pero lo peor de todo es que con 400 euros nadie puede tampoco consumir y, con ello, inevitablemente tampoco se puede incentivar con ello la economía.

La argucia por la que se pretende generalizar este tipo de contratos que, repito, ya existen, es la de siempre: reclamar la necesidad de los mismos por una supuesta tendencia europea a ello. Quizá por ser algo que siempre me llamó la atención he tenido la fortuna de conocer algunos de estos minijobs en las ocasiones que he podido viajar por Europa y no, su planteamiento no es el que se propone para aquí. Allí son un mero complemento económico para jóvenes y, sobre todo, para personas mayores que así completan su pensión como taquilleros o guías de museos a media jornada, por ejemplo. El problema es que la CEOE pretende convertir una práctica concreta para unas situaciones vitales concretas en una norma que le sirva para precarizar aún más si cabe el trabajo asalariado con especial incidencia en los jóvenes. Si se permite la generalización de estos contratos estaremos abriendo la puerta a la degradación ya no solo de los salarios, sino de directamente las propias condiciones y la estabilidad laboral.

La salida de la crisis no pasa ni por la destrucción de empleo público que propone la derecha y la patronal, ni por el abaratamiento del despido ni, mucho menos, por una mayor precarización del mercado de trabajo. La salida de la crisis pasa, sobre todo, por incentivar la creación de puestos de trabajo pero en unas condiciones dignas que permitan un flujo salarial que reactive la economía a través del consumo.

Según la CEOE, poseen encuestas de parados que ven con buenos ojos los minitrabajos. ¿Quién no vería con buenos ojos percibir un salario por ínfimo e injusto que sea tras años en el paro y una familia a su cargo? El problema es que se trata de una manzana envenenada.

 

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Mayoría absolutísima

Como era previsible, con las urnas abiertas y los votos bien contados, los sondeos no iban muy desencaminados y ya tenemos nuevo Gobierno. Como yo ya me he exculpado, no voy a darme golpes de pecho hoy ni lamentarme por un resultado que no por predecible hay que dejar de analizar, no tanto por la mayoría absoluta entrante, sino por la situación política que deja tras de sí, especialmente en el seno del PSOE.

Bofetadas por la izquierda

Si alguien perdió ayer fue el PSOE. Se empeñan muchos en decir en las redes sociales que perdimos todos pero no, quien perdió fue el PSOE que pasó de 169 diputados a 110, el peor resultado de su historia democrática que traducido a votos supone una pérdida de 4.315.455 apoyos. Los recortes sociales, el escore hacia la derecha y un alejamiento evidente de su propio electorado ha hecho que el PSOE pase de saborear las mieles de la era ZP con un PP descompuesto a estar recibiendo por diestra y siniestra la cura de humildad de que no se puede bailar con dos en el mismo baile y que si uno se escora a la derecha, a su izquierda no le suele gustar la prostitución de su voto y deja de votarlo.

Es evidente que los recortes seguirán, que un giro aún más a la derecha no será la solución, pero también es evidente que el electorado de izquierdas es considerablemente más crítico y no suele aceptar muy bien que con sus votos se hagan políticas de derechas. Sobre todo cuando se hacen sin explicación, sin debate previo y con una prepotencia y cinismo desmesurado.

Una reforma laboral que se ha demostrado ineficaz, impopular y, sobre todo, que nos perjudica a los trabajadores, que fue contestada con una huelga general no secundada por la mayoría de militantes del PSOE y en muchos casos incluso atacada ayudó a catalizar un descontento en el seno de la izquierda social hacia el PSOE. Los recortes en sueldos públicos, la congelación de pensiones, las subidas de tasas en las universidades, una hipócrita y sumisa política exterior más predispuesta al belicismo que al apoyo de los oprimidos y una desesperante actitud del Gobierno entre ceguera y cínica de negación de la situación, ayudaron a seguir calando en el malestar. Quizá la actitud del propio PSOE a propuestas que ahondaban en la regeneración democrática y en un mayor control ciudadano que ya existían pero que recobraron fuerza gracias al movimiento #15m también ayudó. El oponerse reiteradamente a la dación en pago que pondría fin al drama de miles de familias, la reforma pactada con PP y CIU de una reforma electoral que blindaba el bipartidismo [1][2] y que prioriza la supuesta estabilidad frente a la pluralidad y, finalmente, una reforma express de la sacrosanta Constitución Española pactada por PP y PSOE que blindaba la contención de déficit público y daba cobertura legal a los futuros recortes, fueron la gota que colmó el vaso y la paciencia de la izquierda.

¿Quién se iba a creer que un ex-Ministro que secundó todas esas medidas y rodeado de la misma gente que participó de las mismas podría hacer creer al electorado que se presentaba un nuevo proyecto desde el PSOE? Nadie y ayer se evidenció en las urnas. Zapatero consiguió pasar fugazmente del “no nos falles” al “no nos folles” porque, si bien en 2004 accedió al poder con el aval de muchísimos jóvenes, ahora somos precisamente los jóvenes lo más perjudicados por sus políticas neoliberales. Decía hace un par de meses Santesmases, ex-diputado del PSOE por Izquierda Socialista, que en el Comité Federal del PSOE nadie ponía en duda la premisa de Zapatero de que en materia económica PSOE y PP debían tener un programa similar y que sólo algunas pinceladas de tinte social debían diferenciarlos. Ese es el legado del “zapaterismo”, un PSOE aún más desideologizado, más pobre, más nulo y con pocas perspectivas de recupreración.

El PSOE hoy por hoy no es un partido capaz de ser la voz de la calle en el parlamento, está deslegitimizado totalmente y ni siquiera es posible que pueda ejercer de muro de contención de la derecha en las instituciones. ¿Cómo se puede contenter los recortes que presumiblemente hará el PP cuando has sido cómplice de una reforma constitucional que le da cobertura legal para ello? ¿con qué cara puede el PSOE elevarse como paladín de lo público cuando ha privatizado y recortado todo lo que ha podido en el último año? ¿quién va a creer que el PSOE pueda defender los intereses de la clase trabajadora después de votar una reforma laboral que nos retrotrae a unas condiciones de trabajo similares a las de nuestros abuelos?

Leve recuperación de Izquierda Unida

Y digo leve porque en plena crisis global del sistema, con la mayor precarización de nuestras vidas, que nos tengamos que dar por satisfechos por conseguir 11 diputados dice bastante de lo mal que estamos en la izquierda. Es un resultado positivo, se recupera un terreno que no debió perderse nunca, pero es frustrante que no sea mucho más. Algo estaremos haciendo mal para que incluso con una debacle del PSOE que le hace perder casi 4,5 millones de votos, no seamos receptores de los mismos.

Los 11 diputados de IU son el fruto de mucho trabajo, de una campaña realmente buena y, sobre todo, de vender una imagen de honestidad. Porque sí, puede gustarnos más o menos Llamazares, pero su actitud en el Congreso es una actitud de honestidad hacia el ciudano y, supongo, por eso habrá conseguido revalidar su acta (y recuperar el diputado de IU por Asturies) entre otros con mi voto.

Hace unos días Julio Anguita hacía un llamamiento a crear un frente común contra el fascismo financiero y creo que por ahí debe pasar el futuro tanto de IU como de la izquierda política y social a partir de hoy. Por fin parece llegar algo de cordura y, nuevamente, es Anguita quien la pone. Porque, como decía al principio, si la izquierda política del estado español sólo ha podido conseguir unos 25 escaños con la que está cayendo es que algo estamos haciendo mal. Unos más que otros, pero si no estamos todos, seguiremos en las mismas. Es el momento de juntar lo diverso sumándo lo disperso y eso pasa por confluír, por unir, por sumar y, sobre todo, por ceder todos un poco. Por mi parte hay predisposición para todo ello.

Un dato curioso: Extremadura

Los adalides del voto útil pronosticaban hace unos meses el descalabro y desaparición de Izquierda Unida por no regalarle la presidencia extremeña al PSOE a cualquier precio. Dió igual que el PSOE no aceptase ninguna de las propuestas de IU para un pacto, da igual que fuese una decisión tomada por las asambleas locales en un ejemplo de coherencia y práctica democrática del que muchos podrían aprender (recordemos las no-primarias por las que salió elegido Rubalcaba). Todo eso dió igual, se recuperó el discurso de la pinza y se daba por hecho un castigo a IU por esa osadía de inclumplir lo que algunos parece que consideran el pacto no escrito de tener que regalar al PSOE siempre todo a cualquier precio.

Ayer los resultados en Extremadura fueron reveladores. Por un lado Izquierda Unida pasó de 20.606 votos en 2008 a 37.706, es decir, prácticamente dobló sus apoyos. Por otro lado el PSOE pasó de 365.752 votos en 2008 a 245.689, es decir, perdió 120.063 votos desde las últimas elecciones.

Es evidente que en Extremadura, de la que hoy nadie habla tanto como en mayo, se produjo ese descalabro que tanto amenazaban los inventores de la pinza.

Otro dato curioso: el PSOE sufre su ley electoral

Si Zapatero hubiese cumplido su promesa de reformar la ley electoral y hacerla más justa y representativa, de garantizar el principio de un ciudadano, un voto, hoy los resultados serían sustancialmente diferentes. En esta ocasión, espero que los militantes del PSOE reflexionen sobre el asunto, ya que en esta ocasión todos nos vimos perjudicados, pero ellos más, porque con un sistema más justo, el PP no obtendría mayoría absolutísima con apenas 600.000 votos nuevos.

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Mi revolución, esa eres tú

La revolución es un cambio de conciencia, de ruptura. La revolución es la creatividad y las ideas frente al granito de la estupidez. Cuando te conocí empezó mi revolución, mi lucha, mi alegría. Cuando te conocí me vi capaz de cambiar el mundo con un solo gesto, con un parpadeo. Me sentí un Lenin en potencia con el poder construir ese mundo nuevo que llevamos en nuestros corazones. No me equivoqué mucho, contigo todo ha sido posible a lo largo de este tiempo y, en cierto modo, la revolución ya está en marcha, nuestra revolución.

Tu valor, el poder de tu palabra, tu determinación, tus convicciones, eso ya nadie puede quitartelo. Tuya es la dignidad, tuya es la lucha y a ti pertenece tu compromiso ético y político con los ideales socialistas. Que nadie te los intente arrebatar con el secuestro de unas siglas. El socialismo es un ideal tan noble que sólo pertenece a los que lo llevan en sus corazones, a los que creen con firmeza en esa aurora social por la que se alzaron nuestros abuelos. Ni los arribistas, ni los analfabetos ideológicos, ni los miserables y rastreros, a ellos no pertenece el socialismo. Ellos creen ser sus dueños por poseer unas siglas que han transformado en una simple marca registrada como la CocaCola. Los dueños somos tú, yo y los miles, millones de personas que en el mundo tienen conciencia y sueñan con un mundo mejor.

Tuviste la valentía de dar el paso que otros muchos no se atrevieron, muchos que sacrificaron su ideario por asegurarse un porvenir viviendo de la prostitución de los ideales. A ti es a quien tienen miedo y a otros que puedan seguir tu camino, con dignidad, con coherencia. Tienen miedo a todos aquellos que no se dejan pisotear, que mantienen intacto su pensamiento crítico y fieles a la ideología que les hizo ser como son.

Hoy has dado una lección, has hecho ver a muchísimos que aún quedan políticos honestos, que aún quedan socialistas. Hoy los arribistas, los proxenetas de nuestras ideas, se sienten incómodos, ven con miedo que haya gente que no siga sus pasos de traidores de clase y de usurpadores. Hoy nos has hecho sentir orgullosos a los socialistas de nuestras ideas, incluso a los que militamos en otras organizaciones como es mi caso. Muchos ansiabamos que los militantes coherentes y consecuentes de tu ex-organización fueseis dando estos pasos. Has sido la primera, pero seguro que no la última.

Me siento muy orgulloso de compartir mi vida contigo, de vivir, de compartir utopías y de soñar con una sociedad justa e igualitaria. Tú eres mi revolución, mi utopía. A ti te debo el orgullo de creer en un mundo nuevo con más firmeza que nunca.

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