Huída hacia adelante

El Estado español ha tenido presidentes funestos a lo largo de estos 35 años de presupuesta democracia. Personajes siniestros, dogmáticos, de oscuras prácticas o de inutilidad manifiesta. Pero de todos, el presidente Zapatero va a pasar a la historia por ser uno de los más patanes e ideológicamente inútiles de nuestros políticos. Una persona incapaz de hilvanar un discurso coherente, aunque sea bajo su coherencia y, sobre todo, una persona alejada absolutamente de la realidad, que perdió el pulso de la calle y de la sociedad.

El gobierno de Zapatero ha sido el gobierno antisocial por excelencia digno continuador de Felipe y de Aznar, hasta tal punto que las pocas cosas que realmente había hecho bien fueron las primeras que eliminó demostrando así su real apuesta por temas como la igualdad, la protección de los más desfavorecidos, de las personas dependientes, de los parados… En su haber, el record de contradicciones en tan poco tiempo más abrumador de las últimas décadas.

Aun así hay que reconocer que es un gobierno fuerte, tajante, radical. Un gobierno capaz de mantenerse firme, tozudo y respondón. El problema es que esa firmeza solo la manifiestan hacia los débiles y no hacia los poderosos. La fortaleza, el radicalismo, la firmeza y la tozudez es contra los pensionistas, contra los parados, contra los jóvenes estudiantes y trabajadores, contra las personas dependientes, contra los inmigrantes, contra los empleados públicos o contra las mujeres. Su débilidad ante los bancos, ante los mercados financieros, los gobiernos neocon y los grandes lobbys nos denotan que se trata de un gobierno de socialismo disléxico, incapaz de reconocer cuál es su electorado y cuáles son sus intereses. Quizá, ese sea el problema, que tiene muy claros sus intereses pero no tanto su electorado.

Cuando se habla del PPSOE no es una cuestión baladí, ni es un suceso autóctono de nuestro Estado, es la simple y llana aplicación práctica del modelo bipartidista más rancio, casposo y chabacano. Cuando en 1892 el United States Magazine proponía la creación de dos partidos que teóricamente se diferenciasen para así entretener al pueblo posicionándose con uno u otro y así no mirar lo que realmente hacían los bancos, no era sino el preludio de lo que es la política norteamericana y que tan bien han sabido implantar en nuestro Estado. A ello también ayudó la fundación Friedrich Ebert del SPD alemán, que además de su financiación ilegal al PSOE supo darle la clave cuando tocó redactar la ley electoral: fijar la línea de corte representativa en el 5% del voto. La implantación de facto de este sistema, amparada en una Ley Electoral que justifica un funcionamiento turnista en el que se anulan cualquier tipo de alternativas políticas de ámbito estatal refuerza la necesidad de diluir poco a poco el discurso en una suerte de pupurri con algún tinte social y, sobre todo, en una batalla basada en marketing y subordinación de los medios de comunicación a los intereses de los dos grandes partidos cuyo ideario no difiere sustancialmente.

Para todo eso la clave está en conseguir una total subordinación de la opinión pública a las riñas de supuesto tinte ideológico de los dos grandes partidos, pero evitando siempre que se desborde hacia protestas mayores y, sobre todo, un control absoluto de la disidencia política o del simple cuestionamiento del modelo. Precisamente por esto no es descabellado ver como ambos partidos coinciden a la hora de legislar desde la ilegalización de partidos cuyos planteamientos desbordan por completo la base estructural y de debate del propio sistema, hasta intentar elaborar una ley de mordaza que evite la difusión de la disidencia.

La privatización de las televisiones y en especial la reforma del gobierno de Zapatero referente a la TDT propicia que los medios de comunicación no supongan un problema real ni al Estado, ni a los dos grandes partidos. Tal es el punto que ni siquiera los cables de Wikileaks han salido completamente en prensa ni se les ha dado la cobertura que han recibido en otros países. Los medios viven amordazados y a ellos no se les teme. A lo que se teme es a las conciencias y para ellas no es tan fácil como repartir emisoras a amigos afines, sino que pasa por legislar específicamente e imponer condenas a quien ose replantearse el propio equilibrio social y político. Ese es el verdadero espíritu de la Ley Sinde y eso es lo realmente preocupante.

El gobierno es consciente de que cerrar webs con contenidos sujetos a derechos de autor no sirve de nada, porque en dos meses aparecerá otro método más eficiente y complejo de intercambio de archivos o si no observemos la evolución de los sistemas de descargas desde que la industria cerró Napster. El debate no es ese, sino la incapacidad de una industria de adaptarse a un nuevo modelo económico. ¿Se creen que con multas o cierre de webs en el país de los casi cinco millones de parados se incrementarán las entradas a 7 euros para ir al cine? ¿o con casi cinco millones de parados aumentarán las ventas de discos a 18 euros? No, el verdadero asunto es abrir la puerta a poder cerrar por ley cualquier web que sea molesta o infrinja en determinado momento lo que el gobierno de turno determine como ilegal o pernicioso. Muchos dicen que nunca se censurarán los contenidos de la red, pero no quisiera recordar lo ocurrido con la web de Batasuna a la que se bloqueó el acceso a este lado de los Pirineos al más estilo chino o el cierre de medios de comunicación tradicionales que resultaban en su medida molestos como pudieron ser TeleAsturias o el diario Egunkaria en Euskal Herria.

Afortunadamente ha habido una contestación popular a esta proposición de ley, ampliamente criticada hasta desde sus filas y ha supuesto un revulsivo a que los partidos CIU y PNV no apoyasen tal medida. No nos equivoquemos tampoco y creamos que en ellos está el espíritu defensor de la neutralidad en la red y del respeto a la libertad de expresión de los ciudadanos en la red, esto ha sido simple miedo a las consecuencias electorales, quizá alentado por los ataques continuos a sus webs durante toda la jornada de ayer que demostró que no son cuatro locos los que se oponen a esto. De hecho tras el rechazo de CIU el PSOE ha sacado el armamento para “convencer” al PNV de que los apoyase, garantizandoles entrada en la CMT, CNE y prorogándoles la cocesión de Petronor, todo al más puro estilo de “Su distinguida señoría” de Eddy Murphy. La industria por su parte ha protestado, sobre todo en boca de músicos como Alejandro Sanz, que desde Miami, sin pagar un mísero impuesto en su querida patria se atreve a aducir la cobardía de nuestros políticos. A lo que le doy la razón, nuestros políticos son la inmensa mayoría unos cobardes que se someten a los mercados y olvida por quién están puestos ahí. Quizá por ese motivo tanta gente nos identifiquemos con la causa de Anonymous, de recuperar la soberanía que estos sátrapas nos han robado.

La actitud de este gobierno es suicida, kamikaze, una huída hacia adelante que da miedo pensar a dónde nos puede llevar. Lo que está claro es que quienes vamos a perder vamos a ser los de siempre. Al menos hoy, los amantes de la libertad, tenemos un motivo para alegrarnos.

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1 comentario

Archivado bajo Actualidad, Cultura, Estado Español, Internet, Política

Una respuesta a “Huída hacia adelante

  1. Enhorabuena y ¡Felices Fiestas!

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