La clase media, ¿en medio de qué?

Mucho se habla en los últimos días sobre el reciente estudio de los técnicos de Hacienda que advierte de que en el estado español ya son 63% el porcentaje de mileuristas, noticia que ya advertía hace unos meses del diario El País con su tono habitual. Según este dato 16,7 millones de trabajadores obtienen unos recursos mensuales inferiores a los 1.100 euros, un dato alarmante que debería hacer pensar a nuestros gobernantes sobre lo adecuado o no de tirar esa ingente cantidad de dinero a salvar los bancos que durante tanto tiempo se han enriquecido a base de la usura y de hipotecar la vida a jóvenes, trabajadores y demás ciudadanos.

Lo más llamativo de todo esto, aparte del susodicho dato que, para los que somos jóvenes y trabajadores eventuales, no viene sino a certificar con un informe y algún artículo en prensa las condiciones de un mercado laboral tan siniestro y mezquino que ni siquiera nuestros padres pueden entender. El tapón que originó el baby boom situando en los puestos de responsabilidad a nuestros padres o estableciendoles una cierta estabilidad laboral hace que se produzca una ruptura generacional tan compleja y dramática, que les hace incapaces de comprender el mundo laboral real, el que está fuera de convenios y de antigüedad, que prima la competitividad, la sobrexplotación, la flexibilidad, los sueldos míseros y una temporalidad laboral del 27%  para la que dicen es la generación mejor formada de la Historia.

La gran mentira de la clase media

Sintomático es que se hable ahora del peligro que corre la clase media, de su merma, como un síntoma de retroceso social, de involución historica en el desarrollo del Estado, probablemente basado en la maniquéa teoría de que cuánto mayor es la clase media, mejor va el Estado y que su disminución o su inexistencia somete a las naciones a situaciones de subdesarrollo. No entraré a valorar esta teoría, pero quizá el gran problema es la gran mentira que acechó durante décadas creando ese espejismo de que en España todo el mundo pertenecía a la clase media, que era un estado en progreso, que era una superpotencia y que todos sus ciudadanos como poco pertenecían a esa supuesta clase media.

En primer lugar deberíamos preguntarnos qué es lo que generalmente se considera clase media y por qué de esa autoafirmación general. Cuando cursé una asignatura que abordaba los movimientos sociales, mi profesor, marxista confeso hizo un experimento en su primera clase sin previo aviso consistente en preguntar a todos los alumnos a qué clase creían que pertenecían. El resultado fue abrumador: de 19 alumnos unos catorce afirmaron su pertenencia a la clase media, cuatro lo hicimos a clase obrera y uno lo hizo a proletariado. El razonamiento de quienes afirmaron su pertenencia a la clase media fue que ellos no pasaban hambre, que disponían de un hogar y sus padres de un trabajo. Por nuestra parte quienes afirmamos nuestra pertenencia a la clase obrera, evidentemente quizá los más concienciados políticamente, recurrimos a una explicación de una sociedad estratificada que se organizaba jerárquicamente y en la que las condiciones materiales te hacían partícipe de uno u otro estrato en función de las mismas, una sociedad jerarquizada y organizada en base a la desigualdad social. Obviamente el profesor pidió una explicación más mundana, a lo que respondimos que pertenecíamos a la clase obrera porque eramos asalariados o hijos de asalariados, sin otro patrimonio que nos diese un sustento sin recurrir al trabajo por cuenta ajena. Tras esto, de los 14 compañeros y compañeras que afirmaron pertenecer a la clase media, poco a poco fueron afirmando que sus condiciones materiales eran similares.

Este experimento lo repetí con varios amigos que, como es natural entre amigos de toda la vida solemos proceder de ambientes parecidos, y en todos se repitió un resultado similar. Sería interesante estudiar ese proceso social de autoengaño o de anestesia colectiva que hace que la mayoría de los trabajadores de este país sientan vergüenza por pertenecer a la clase obrera y se engañen considerándose clase media por no ser ni ricos ni vivir en la indigencia.

La estratificación social en el estado español

Es interesante comprobar el razonamiento general del porqué de la pertenencia a la clase media: si una persona no padece de exclusión social, ni se sitúa en el otro extremo de acumulación de riquezas, se busca un término medio consistente en aglutinar todo el espacio entre dichos extremos bajo la descripción generalizada de clase media. Una confrontación de análisis entre el weberiano que haría una descripción lineal de la estratificación y subyugaría la pertenencia a una u otra según las posibilidades ofrecidas a cada individuo, sin tener en cuenta las condiciones materiales y de dominación con el análisis marxista de confrontación de clases en función a la explotación de las unas sobre las otras nos pondría quizá en un punto poco claro, por ello mejor será caracterizar el plano estratigráfico de la sociedad española.

Como es evidente, en la sociedad capitalista en la que vivimos, el factor trabajo se ve remunerado por un salario que determina tu capacidad de subsistencia y desarrollo personal en función de la cantidad del mismo en correlación a la carestía de la vida.

Comencé este post hablando de los mileuristas, es decir, personas cuya retribución salarial no supera los 1.100 euros mensuales. Obviaré hablar de la precariedad de dichos empleos ya que ya lo hice anteriormente y me ceñiré solamente al aspecto salarial. Con esos 1.100 euros un trabajador debe hacer frente a una vivienda, ya sea en propiedad (hipoteca mensual) o en arrendamiento (alquiler mensual), a su manutención y vestimenta, al menos como gastos mínimos de subsistencia. Todo esto se complica si además tienes cargas familiares como pueden ser los hijos.  Analizando sólo los gastos mínimos de subsistencia y excluyendo el factor de cargas familiares, un trabajador con dicho sueldo en una ciudad grande o una capital de provincia sería incapaz en muchas de ellas de por si mismo poder subsistir y, de hacerlo, en unas condiciones límite que le harían vivir mes a mes para subsistir, sin mucho margen para otro tipo de gastos ajenos a lo más básico. Es decir, según el informe citado antes y según las evidencias de quienes padecemos dicho fenómeno, en España el 63% de la población activa vive en unas condiciones materiales que no le permiten más que la mera subsistencia.

Pero esto no queda aquí, porque seguro que en esa encuesta no viene recogido el eslabón más débil de la sociedad, el grupo del lumpenproletariado, de la lumpen-ciudadanía,  de los esclavos del siglo XXI. Me refiero obviamente a los inmigrantes que desempeñan los trabajos menos cualificados de nuestra sociedad y reciben los salarios más bajos, que impiden siquiera la subsistencia y les somete a la mayor de las marginaciones y exclusiones sociales. Junto a estos los Guestworkers, aquellos ciudadanos europeos de países que se unieron a la UE a principios de los 90 sin ningún tipo de restricciones y hoy padecen ser mano de obra imprescindible pero sin derechos y, por ende, con una remuneración salarial paupérrima que les impide un desarrollo personal y familiar completo ya que ni siquiera pueden sobrepasar en la mayoría de los casos el umbral de la subsistencia. Según datos de diversas ong, en España los trabajadores irregulares obtienen unos recursos de entre 500 y 800 euros mensuales y si además tenemos en cuenta que el sueldo mínimo interprofesional en España es de 624 euros podemos hacernos una pequeña idea de las condiciones en las que viven estos trabajadores.

Es pues que basandome en los datos si en el estado español casi 17 millones de personas obtienen recursos que únicamente les permiten subsistir, que existe una masa de no-ciudadanos que no se refleja en las estadísticas que obtienen unos recursos que ni siquiera les permite una subsistencia digna, me plantéo cómo es posible que en el imaginario colectivo se pueda seguir afirmando que en España todos pertenecemos a la clase media, a esa que es dueña de sus propios medios de producción y posee al menos una estabilidad económica que le permite no solo subsistir sino destinar recursos sobrantes a otras actividades económicas o sociales.

En España existe una clase media, por supuesto, cómo en casi todos los estados del mundo, una pequeña burguesía que no dispone de recursos para contratar trabajadores pero que es propietaria de sus medios de producción. Como ella también existe una burguesía que por su posesión de los medios de producción es capaz no solo de subsistir sino de aumentar sus medios a base del trabajo desarrollado por la otra clase sobre la que se sitúa. Pero quizá debería hacerse el análisis de si es verdad que la inmensa mayoría de la población, básandonos aunque sea en su distribución por sectores productivos, nos da una ecuación por la cual la mayoría de trabajadores en España son poseedores de sus medios de producción. Al menos en mi caso no me salen las cuentas.

Si, vistos los datos, a día de hoy no se puede decir que pertenecemos a la clase obrera y que la clase que se sitúa sobre nosotros no sobrevive gracias a la explotación de la nuestra a través de nuestro trabajo, entonces creo que nos quedará precariedad laboral, sueldos basura, flexibilidad y sobreexplotación para rato. Confiémos que la fuerza dormida de los trabajadores, de los no-ciudadanos y, en definitiva, de quienes en último término somos víctimas de la sociedad capitalista, sepa más pronto que tarde tomar conciencia real de cuál es su rol en la sociedad y de cuál debería ser. De momento el capitalismo nos va ganando la partida, ahora es cosa nuestra saber jugar las cartas y la crisis nos las está repartiendo bien.

Trabajador en paroPoema a la clase media

Clase media
medio rica
medio culta
entre lo que cree ser y lo que es
media una distancia medio grande

Desde el medio
mira medio mal
a los negritos
a los ricos
a los sabios
a los locos
a los pobres

Si escucha a un Hitler
medio le gusta
y si habla un Che
medio también

En el medio de la nada
medio duda
como todo le atrae
(a medias)
analiza hasta la mitad
todos los hechos
y (medio confundida)
sale a la calle con media cacerola
entonces medio llega a importar
a los que mandan
(medio en las sombras)
a veces, sólo a veces, se da cuenta
(medio tarde)
de que la usaron de peón
en un ajedrez que no comprende
y que nunca la convierte en Reina

Así, medio rabiosa
se lamenta
(a medias)
de ser el medio del que comen otros
a quienes no alcanza
a entender
ni medio

Mario Benedetti

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1 comentario

Archivado bajo Actualidad, Estado Español, Laboral, Política

Una respuesta a “La clase media, ¿en medio de qué?

  1. marcelo

    El articulo esta interesantísimo, pero tengo dos dudas ¿a que te refieres con “propios medios de producción”?

    “en España todos pertenecemos a la clase media, a esa que es dueña de sus propios medios de producción y posee al menos una estabilidad económica que le permite no solo subsistir sino destinar recursos sobrantes a otras actividades económicas o sociales”.

    Y la segunda es ¿Hablando en $ que ingresos se deberían tener mensualmente o anualmente para pertenecer a una clase u otra? O sinó, ¿en que nos basamos para calcular a que clase pertenecemos realmente?.

    Gracias.
    Marcelo de Madrid

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